|
|
| Rendimiento de Derbi GPR 50 |
|
|
La obsesión de Derbi dar a los más pequeños la posibilidad de montarse en una moto parecida a la de su ídolos mundialistas queda patente en esta nueva entrega de la GPR. El diseño habla por sí solo allá por donde miremos. El frontal resulta tremendamente agresivo por su afilada cúpula, resultando llamativa su pequeña luz central de posición y sus dos grandes faros multiconvex a los lados. Su amenazante aspecto está rematado por dos falsas tomas de aire que resulta ser el único aditamento un poco fuera de lugar en el frontal. El elevado colín que aloja en su parte inferior la salida de escape, junto con el sistema de Led’s evoca las deportivas de última generación. La estampa lateral es igualmente atractiva con sus dos asientos situados a diferentes alturas y un depósito de generosas dimensiones que abandona la falsa cavidad del modelo precedente y permite un acoplamiento perfecto a la ergonomía “rácing”de la moto.
Pero abandonando el apartado estético por el momento, vamos a comentar los avances técnicos que incorpora y como afectan al piloto una vez se pone a los mandos de esta divertida moto. Porque ante todo resulta eso, juguetona, con propulsor 2T refrigerado por agua marca de la casa que ofrece un rendimiento muy respetable, de lo mejor de la categoría y que aguanta por fiabilidad la carga de trabajo que supone estar en manos de los jóvenes “quemadillos”. Va unido a una caja de seis velocidades que cuenta con una leva de accionamiento suave y preciso con unos desarrollos largos. El propulsor es capaz de alcanzar una punta más que suficiente, aunque queda en evidencia frente al trabajado chasis doble viga que aguanta imperturbable cualquier esfuerzo al que le sometamos. Éste deriva del GPR CUP 80 que a su vez toma el concepto de las “bala rojas” presentes en el Mundial.
En la parte ciclo seguimos encontrando elementos que contribuyen al buen comportamiento de la moto, como su exagerada horquilla delantera invertida Sebac con barras de 40 mm. Absorbe con sorprendente facilidad las salvajes frenadas que podemos realizar con los potentes frenos que monta. Además permite un trazada muy precisa y se muestra firme, como demanda el talante de la moto. Y ya que hemos mencionado los frenos, ¿quién se imaginaba que una 50 podía adoptar las pinzas de anclaje radial? Hubiera sido hasta hace poco surrealista pensar que una moto tan pequeña fabricada en serie podía hacerlo, pero ahí está Derbi para romper estas barreras. Su disco autoventilado de 300 mm dotado de pinza de doble pistón (AJP) y bomba radiales, establece un nuevo estándar de seguridad, con una respuesta inmediata y una impecable retención. Tampoco se queda atrás el freno trasero, que exhibe un disco de 180 mm. Quizás el tren trasero, a pesar de contar con un doble basculante reforzado en aluminio, ha recibido la peor parte de todas las mejoras introducidas, porque se ha prescindido del sistema progresivo por bieletas y resulta algo duro en sus reacciones.
Hay que alabar la posición de conducción, muy lograda con las manos abajo pero sin cargarlas en exceso porque los semimanillares están ligeramente por debajo de la voluminosa tija de realmente buen aspecto. El puño del acelerador es de recorrido corto y también cuenta con un pulsador para ráfagas en los mandos. Los intermitentes integrados en los retrovisores resultan realmente llamativos, pero el problema vendrá cuando haya que cambiar uno, con el consiguiente desembolso. Y es que el único pero son los más de 3.000 €, concretamente 347 más, para hacerse con este exclusiva bala roja. Tal y como está el segmento y las aportaciones que hace no es una cifra desorbitada, pero no deja de ser algo febril el desembolso a realizar por estas minimotos deportivas. En junio llega la atrevida versión Naked denominada “Nude” que vio la luz en el pasado Salón de Milán.
|
|
|
|
|
|